de espaldas

voy dejando
arriba
delante de mi
el eco de
paredes multiformes
que cuidan el sueño
y barajan el aire
y bautizan
a la propia
sombra
con nombres infantiles
me dicen
que domicilio
y gravedad
y que
propio y

yo no sé
en el camino
a veces pongo cara de entender
y otras
no llego
porque tengo la boca llena de budín con chocolate
y una esperanza hiperbólica
de que el café no me afecte demasiado el hígado
pero también se van
las pepitas el papel metalizado el perfume del grano tostado
no caen conmigo
se desprenden
a veces orbitan
otras se alejan
y se pierden negrura arriba

de abajo de atrás
me queda el vértigo
por ahí la luz
que no alcanza el horizonte falso
y refleja
mis miembros esparcidos
de colores y formas
diversas

cómo será
ese después en la espalda
que arrastra
que arrasa

pareciera estar todo tan quieto
sin embargo
cuando lo único que haces
es cerrar los ojos

y caer.

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